Miércoles 20 de noviembre de 2013

POR LOS DERECHOS DE LAS TRABAJADORAS

Recuperar los sindicatos es una tarea de primer orden

Por Lorena Gentile, Comisión Interna de Kraft-Terrabusi

El viernes 15/11 en Kraft volvimos a ganar la Comisión Interna con el 44% de los sufragios. Junto con la Interna de Pepsico son los dos emblemas de la oposición a Daer. La Bordó en la alimentación (integrada por militantes del PTS e independientes) sigue fortaleciéndose, luego de obtener el 40% de los votos el año pasado en las elecciones del gremio. La gran elección del Frente de Izquierda, junto a las elecciones en Kraft, Pepsico, Donnelley, Alicorp, la recuperación de los Centros de Estudiantes en la UBA y de las seccionales docentes meses atrás, muestran a un sector importante de miles de trabajadorxs y estudiantes que ve en la izquierda clasista su referencia.

El peronismo discute cómo salvar las estructuras de los sindicatos, totalmente amañadas para que el poder esté en manos de los mismos burócratas traidores: Massa con Daer, Cristina con Caló y Yasky, De Narváez con Moyano. Cada uno se va acomodando para mantener el control y debilitar al movimiento obrero. Nosotrxs debemos plantearnos seriamente poner toda la fuerza militante de los miles de trabajadorxs que votaron al FIT y que se organizan en la fábricas para luchar contra las patronales al servicio de barrer a la burocracia sindical. Y también para fortalecer la lucha de las mujeres trabajadoras, ninguneadas y maltratadas por las patronales y los burócratas corruptos y misóginos.

Cientos de compañeras en la alimentación fueron y son parte de este proceso, poniéndose al frente de cada lucha, como cuando paramos en Kraft contra el acoso sexual de un líder; cuando las mujeres de Pepsico se pusieron al frente del cordón de seguridad para enfrentar a la Verde impidiendo el fraude, o cuando las compañeras de Felfort dijeron ¡Basta! y salieron a denunciar al machista Ricardo Fort que se llena los bolsillos mientras las mujeres sufren abortos espontáneos en la líneas por los ritmos de producción. También está el ejemplo de las compañeras de Lear que enfrentaron a la burocracia, los despidos y a la Gendarmería en la Panamericana, defendiendo la Comisión Interna, recibiendo la solidaridad de la Comisión de Mujeres de Donnelley que estuvo desde el primer día en esa lucha que fue un enorme triunfo para todo el sindicalismo combativo de zona norte del GBA. Y cómo no mencionar a las “valientes obreras de lila” que revolucionaron el Parque Industrial de Pilar luchando contra la multinacional Kromberg y la burocracia del plástico. Los ejemplos se multiplican y las oportunidades históricas que tenemos nos ponen ante el desafío de emerger como una corriente organizada con firmes bases en el movimiento obrero que organice a cientos de miles de trabajadorxs para ir por nuestros sindicatos. Y desde luego que allí es donde las mujeres tenemos un rol fundamental que jugar, entendiendo que todas las demandas postergadas solo podrán ser conquistadas si contamos con la fuerza del conjunto de los trabajadores organizados y en lucha. Nosotras venimos peleando por categorías para las compañeras, pago del día por hijo enfermo, día femenino, contra la discriminación, contra el acoso de los líderes. Pero estas demandas de las fábricas no tienen que estar desligadas de las que nos unen por el hecho de ser mujeres en esta sociedad, es así que uno de los reclamos más sentidos es la pelea contra la violencia hacia las mujeres, los femicidios, las redes de trata y por el aborto legal. Recuperar nuestros sindicatos es una tarea de primer orden, también para luchar por los derechos de las trabajadoras.