Miércoles 10 de octubre de 2007

POR UN PLAN DE LUCHA NACIONAL POR EL DERECHO AL ABORTO

¡Fuera la Iglesia y el gobierno de los Encuentros Nacionales de Mujeres!

La Iglesia Católica, como ya lo vienen advirtiendo los más encumbrados cardenales y monseñores, intentará una vez más obstaculizar el debate que todos los años las mujeres queremos hacer sobre la necesidad del derecho al aborto libre y gratuito.

La Iglesia Católica, como ya lo vienen advirtiendo los más encumbrados cardenales y monseñores, intentará una vez más obstaculizar el debate que todos los años las mujeres queremos hacer sobre la necesidad del derecho al aborto libre y gratuito. Para ello, se preparan con folletos y cursos pedagógicos que les brindan a las feligresas más fundamentalistas para entrometerse en los talleres donde se traten los temas de aborto, lesbianismo, sexualidad y familia, entre otros. Su intromisión es para impedir todo debate, pero en los últimos años, han llegado a las agresiones físicas contra las mujeres que se oponen a su dogma, pintadas amenazantes en las escuelas donde funcionan los talleres, afiches y pasacalles con bebés y mujeres embarazadas para "engalanar" las ciudades donde se realizan los encuentros y decenas de chupacirios "custodiando" como guardianes las puertas de las iglesias para agredirnos a nuestro paso.

Por su parte, el gobierno también tiene sus enviadas. Este XXII-º Encuentro Nacional de Mujeres se realiza en la ciudad de Córdoba en un clima de gran incertidumbre luego de las escandalosas elecciones fraudulentas que vivió la provincia hace poco más de un mes. Pocos días después del Encuentro, se realizarán las elecciones nacionales. No es extraño, entonces, que los aliados del gobierno nacional desembarquen en este encuentro queriéndonos hacer creer que con Cristina se vendrá "el siglo de las mujeres"... -¿empresarias?

-¿Quién rompe el "espíritu" del Encuentro?

Esta situación nos lleva a tener que reflexionar, transcurridos ya veintidós años desde el primer Encuentro Nacional de Mujeres, cuál es el balance que hacemos de esta larga historia de encuentros y... desencuentros. La Iglesia y el gobierno no sólo son los principales responsables de nuestras penurias cotidianas, sino que recurrentemente, año tras año, quieren evitar que los Encuentros Nacionales de Mujeres sirvan para que, de la reunión de miles de mujeres de todo el país, surja una profunda discusión de cuál es el camino que debemos recorrer para conquistar nuestros derechos.
Y a pesar de que la inmensa mayoría de las mujeres que participamos de estos encuentros, repudiamos la intromisión de la Iglesia y del gobierno, hay organizaciones y sectores "incluso dentro del amplio espectro de quienes se dicen de izquierda, como el PCR- que se empeñan en sostener el "espíritu" de confraternización... -¿Con quien? Más que un "espíritu de consenso", podríamos decir, -¡durmiendo con el enemigo!

- ¿Por qué siempre terminamos enterándonos por el boca a boca que tal o cual planteó, en la comisión organizadora, que este año se sacaran los talleres sobre el aborto, que este otro año se hablara del "derecho a decidir", que en tal encuentro la marcha no pasara por el frente de la catedral para no ofender al obispo, etc, etc? Si el Encuentro Nacional de Mujeres es verdaderamente autónomo y democrático, -¿por qué las ideas, las decisiones y el sentimiento de la inmensa mayoría de las mujeres que participan tiene el mismo valor que el de una minoría de agresivas fundamentalistas enviadas por los obispos para romper el "espíritu" del Encuentro o de un par de funcionarias del gobierno de turno que no quieren que se escuche nuestros reclamos?

Cuando planteamos esto, nos dicen que somos nosotras quienes no respetamos las metodologías con las que, tradicionalmente, desde hace más de veinte años funcionan estos encuentros. -¿Por qué no decimos la verdad? La verdad es que quienes no respetan a las mujeres que venimos desde los más lejanos puntos del país a reunirnos, expresarnos, compartir experiencias, debatir ideas y escucharnos, son la Iglesia y el gobierno de turno.

Por eso Pan y Rosas plantea -¡Fuera la Iglesia y el gobierno de los Encuentros Nacionales de Mujeres!

-¡A la conquista de nuestros derechos!

Los Encuentros Nacionales de Mujeres cumplen un rol insoslayable en despertar la conciencia de miles de mujeres que, cada año, se suman por primera vez a participar junto con otras mujeres del país, evaluar sus condiciones de vida, encontrarse en el espejo de las demás, reconocerse iguales, reconocerse diferentes, descubrir novedades que no había imaginado o encontrarse con que otras sentían y pasaban por lo mismo que una...

Pero también es cierto que, cada año, ese "despertar" de las nuevas que se suman, la energía desplegada y el enorme esfuerzo realizado por miles de mujeres de todo el país para participar de los Encuentros Nacionales no puede dar un paso más, por la trampa del falso "consenso" con quienes pretenden imponer el punto de vista de la Iglesia, el gobierno y sus corrientes afines. Decimos "falso", porque es imposible consensuar el anhelo de las mujeres que reclamamos el derecho al aborto, con las agresiones y hasta la violencia de la Iglesia Católica que se prepara, cada año, para ejercer su provocación de la mano de obispos y cardenales; es imposible consensuar el reclamo de las trabajadoras del INDEC y las amas de casa que hacen malabares para combatir la inflación, con las funcionarias del gobierno que defienden los índices retoKados; es imposible consensuar el interés de las docentes, las trabajadoras de la salud, las obreras de la alimentación, las de las fábricas ocupadas y los de tantos miles de trabajadoras con las enviadas de un gobierno que mantiene al 54% de las mujeres trabajando en negro, precarizadas, sin derechos laborales y con salarios de miseria; es imposible consensuar las ganas de ser respetadas y de expresar sus voces de las mujeres lesbianas con las "enviadas de Dios" que las tratan de delincuentes o enfermas.
Con los garantes de nuestra explotación y nuestra opresión no puede haber consenso, ni "espíritu de encuentro".

Cada año se nos presenta la posibilidad excepcional de aprovechar un espacio donde somos miles de mujeres reunidas, para que, además de encontrarnos, de hablar, de debatir, de conocernos, podamos resolver "juntas y democráticamente- medidas de lucha, coordinadas nacionalmente, para avanzar en la conquista de nuestros derechos. Pero, al concluir cada uno de los encuentros, a pesar de la enorme riqueza de la experiencia realizada, nos hemos ido con la sensación de que nuevamente hemos perdido la oportunidad de dar un paso más en la lucha por nuestros derechos.

Es por esto que Pan y Rosas convoca a abrir este debate en los Encuentros Nacionales de Mujeres, cada año. Es por eso que decimos que hay que seguir el ejemplo del Encuentro Nacional de Mujeres de 2003 en Rosario, cuando cientos de nosotras dijimos basta y organizamos una asamblea para proponernos un plan de lucha por el derecho al aborto que desembocó en marchas de cientos y miles de mujeres en todo el país. Ese fue un pequeño paso. -¡Salgamos de este Encuentro Nacional de Mujeres de 2007 con un plan de lucha nacional por el derecho al aborto y por los derechos de las trabajadoras, para organizar nuestras fuerzas y nuestras iniciativas dispersas en una fuerte y potente voz, en un fuerte y potente reclamo que se oiga en todos los rincones del país!

El próximo 25 de noviembre es el Día de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres. Aprovechemos esa fecha para manifestar por nuestros derechos de manera unificada. Llamamos a las miles de mujeres que se harán presentes en este encuentro a marchar, por el derecho al aborto libre y gratuito, contra la Iglesia y el gobierno de Kirchner que hoy son responsables de que sigan muriendo nuestras compañeras por las consecuencias de los abortos clandestinos. Por los derechos de las mujeres trabajadoras decimos -¡no al paKto social!, que nos propone Cristina, abanderada de los empresarios, con la burocracia sindical.

Porque los derechos no se mendigan, se conquistan. No pedimos... -¡exigimos!, nuestro derecho al pan... pero también a las rosas.