Miércoles 11 de septiembre de 2013

TUCUMAN

Emerge una juventud sin miedo en Tucumán

No es lo mismo un robo o un hurto que una violación” se escuchó en los pasillos de Filosofía y Letras y en Psicología tras enterarnos del segundo caso de abuso sexual de compañeras en los predios de la facultad. Fue la gota que rebalsó el vaso, cortamos la calle, tomamos dos facultades e hicimos ya tres movilizaciones confluyendo más de 1.500 estudiantes de ocho facultades y secundarios, sin obtener aún respuestas de las autoridades, la universidad y el gobierno.

No es lo mismo un robo o un hurto que una violación” se escuchó en los pasillos de Filosofía y Letras y en Psicología tras enterarnos del segundo caso de abuso sexual de compañeras en los predios de la facultad. Fue la gota que rebalsó el vaso, cortamos la calle, tomamos dos facultades e hicimos ya tres movilizaciones confluyendo más de 1.500 estudiantes de ocho facultades y secundarios, sin obtener aún respuestas de las autoridades, la universidad y el gobierno.

Es el proceso juvenil más importante en los últimos diez años, no por su cantidad o extensión, sino porque pone el dedo en la llaga en uno de los problemas estructurales más importantes de la provincia: el propio régimen político, que mediante el encubrimiento y la impunidad de los poderes políticos, judiciales y la policía, han hecho de Tucumán la provincia de la trata de personas y de la permanente violencia de género. La emergencia de un gran movimiento estudiantil que cuestiona uno de los pilares del régimen político provincial es lo que puede darle un carácter histórico al proceso.

¿Dónde va el conflicto?

Según el Secretario de Seguridad, Hofer, “el pedido de los estudiantes es absurdo”. Es una síntesis de lo que opina el gobierno y el rectorado. No casualmente las conducciones de los centros de Filo (Nueva Línea) y Psico (Sur) y la Franja, apuestan, como sus jefes políticos, a que el movimiento se desgaste, pierda fuerza y se levanten las tomas. Su intento de levantar la toma de Psico el martes 3 fue un rotundo fracaso.

Mientras gobierno y rectorado apuestan al desgaste, el activismo estudiantil, al calor de las discusiones en las asambleas, va sacando conclusiones políticas importantísimas. Primero fue el debate sobre pedir “más seguridad” y bajar el costo del cospel o pedir “minibús” desde la facultad a la terminal. Hoy es sentido común que el problema es la violencia de género de la que el Estado es responsable y que debemos luchar por el boleto estudiantil. Luego la discusión fue sobre ¿cómo extender el movimiento? Contra la visión de que había que “coordinar” entre unos pocos, y de que Psico y Filo peleaban por cosas distintas y no se podían unir, ganó terreno la necesidad de impulsar la coordinación desde abajo, para que cada estudiante sea sujeto de las decisiones. Así se conformó la primer interestudiantil, que incluye estudiantes de diversas facultades y colegios secundarios. Ya se definieron los ejes centrales del conflicto, justicia por las compañeras, basta de violencia de género y por el boleto estudiantil. Se convocó a un Encuentro Provincial de Mujeres y a una próxima interestudiantil. La extensión del movimiento con el objetivo de ganar las calles, las facultades, los colegios y los lugares de trabajo para acabar con el régimen de encubrimiento e impunidad es lo que puede lograr que en Tucumán se rompan muchas cadenas. Desde la Juventud del PTS apostamos a ello.